Carlos Mendoza recibió la llamada en marzo de 2024. Un ecommerce de electrónica había perdido 40% de su tráfico orgánico en dos meses. Todos los análisis apuntaban a móvil.
El primer día, Carlos usó Google Search Console y encontró el problema obvio: 847 URLs con errores de indexación móvil. La mayoría mostraban "contenido no disponible en versión móvil". Algo raro, porque el sitio tenía diseño responsivo desde 2021.
Revisó el código fuente. Encontró que ciertos elementos se ocultaban en móvil usando display:none en CSS. Google interpretaba esto como contenido faltante. Específicamente, las descripciones de producto completas solo aparecían en desktop. En móvil, el sitio mostraba versiones cortas para ahorrar espacio.
Segunda semana: Carlos cambió la estrategia. En lugar de ocultar contenido, lo colapsó usando acordeones. El contenido completo estaba en el HTML, solo se expandía con un toque. Google podía rastrearlo, los usuarios no se abrumaban con texto largo.
Pero había más. Los tiempos de carga en móvil eran desastrosos: 6.2 segundos promedio. El sitio cargaba las mismas imágenes de alta resolución en todos los dispositivos. Carlos implementó srcset para servir imágenes específicas según el tamaño de pantalla. Una imagen de producto que pesaba 2.4MB en desktop ahora pesaba 180KB en móvil.
Tercera semana: identificó JavaScript bloqueante. El sitio usaba tres librerías diferentes para funcionalidades menores. Carlos eliminó dos, cargó la tercera de forma asíncrona. El LCP bajó de 4.1 a 1.8 segundos.
El último problema fue el renderizado. Google tenía problemas ejecutando cierto JavaScript que generaba contenido dinámicamente. Carlos movió ese contenido al HTML estático y usó JavaScript solo para interactividad.
Cuatro semanas después de empezar, el tráfico móvil se recuperó completamente. Search Console mostraba cero errores de indexación. Lo que parecía un problema complejo era una serie de decisiones técnicas pequeñas que acumulaban fricción.
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