Encontró una herramienta que analizaba densidad de palabras clave. Le prometía el porcentaje exacto para cada término. Empezó a reescribir artículos para alcanzar esos números mágicos.
Añadió su palabra clave principal exactamente diecisiete veces en un artículo de mil palabras. Forzó variaciones en lugares donde no tenían sentido. El contenido empezó a sonar robótico y repetitivo.
En julio, Google la penalizó. Su tráfico orgánico cayó sesenta por ciento en tres semanas. Páginas que estaban en posición tres bajaron a la segunda página. Algunas desaparecieron completamente.
Recursos que Laura usó para recuperarse:
- La guía de recuperación de penalizaciones de Marie Haynes
- Los webinars de John Mueller sobre contenido natural
- El análisis de legibilidad de Hemingway App
- Las métricas de experiencia de usuario de Search Console
La recuperación tomó cuatro meses completos. Reescribió cada artículo afectado enfocándose únicamente en claridad y utilidad. Eliminó las repeticiones forzadas. Volvió a escribir como humano, no como algoritmo.
Lo interesante es que su ranking mejoró más que antes. Resultó que el contenido original era bueno pero desorganizado. Al reescribirlo con estructura clara y sin keyword stuffing, Google lo valoró mejor.
Ahora Laura menciona palabras clave naturalmente o no las menciona. Su único criterio es si el texto suena normal al leerlo en voz alta.